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"+"

Lo dijo Unknown el 29 de enero de 2010 , mientras ordenaba , , , ,
Teníamos muchas cosas que hacer, ir a comprar una playera nueva para el, pasar a ver unos discos que yo quería, ir por los análisis de sangre (que una vez mas paso una semana sin que fuese a recogerlos), teníamos pensado comer sushi en un lugar recién abierto, ver una película (por mas que trato no recuerdo cual), llegar temprano a la fiesta de esa noche y desvelarnos hasta muy, muy tarde….

Yo fui el que le quito el miedo a los análisis de sangre, por eso fuimos juntos a hacernos la prueba, su primera vez, afortunadamente después de que le sacaron la sangre y la enfermera le dijo – a ver si esta vez si usted si recoge los estudios a tiempo- el se tranquilizo y eventualmente también iba solo al laboratorio, aquel día fuimos juntos por los resultado y se nos ocurrió a uno abrir el resultado del otro…..el bromeo con el mío, yo no supe como reaccionar al leer el suyo…simplemente lo abrace, no hubo necesidad de decirle nada, comenzó a llorar y trato de zafarse de mis brazos, no lo deje, me dolía, pensé que si lo soltaba algo peor pasaría……algo peor que ver “+” .

Cuando al fin me falto la fuerza para retenerlo mas, el ya estaba vacío de llanto, estaba cansado, maltrecho..nos fuimos a un parque cercano, refuto mi sugerencia de sentarnos en una banca y prefirió acostarse en el pasto, me tire a su lado y me pregunto si aun seguía en pie mi propuesta de compartir mi departamento con el.

No era la primera vez que el se quedaba a dormir en mi departamento, así que el sabia sobre manera que mis despertares son ruidosos, pero esa mañana procure caminar despacio, no me acerque a la puerta de la otra habitación por miedo a despertarlo, no cante, prepare el café con sigilo y el ruido del goteo de la cafetera se me antojo excesivo, me di la vuelta y ahí estaba , parado frente a mi, su cabello parecía un nido de alondras, sus ojos me decían que había seguido llorando sino toda , gran parte de la noche y sin mas ni mas sentí una bofetada – aun no me he muerto, sigo aquí , estoy vivo, si estoy aquí contigo es por que creo que eres el único que va a entender que sigo vivo, que voy a seguir vivo hasta que esta madre me lleve por delante, así que prende la música, date un baño y vamonos a desayunar que tenemos que hacer la mudanza-

2 años, en los cuales lo vi realizar proyectos, subir y bajar con tanto ánimo que muchos días me olvide de aquel “+”, solo cuando alguna gripa se complicaba demasiado me acordaba, y el día que me fue inevitable el saber la verdad fue cuando su familia vino por el, para llevarlo al hospital, a la cama en la que me dijo – te estuve guardando este chiste……- me lo contó y me sentí mal de reírme, - ese eres tu, el que se ríe, no dejes que yo me lleve tu sonrisa, ni por un día!- y haciendo mofa del sacerdote que andaba rondando por ahí agrego -contad este chiste en conmemoración mía-, dos días mas tarde me vestí de negro y me costo trabajo sonreír.


P.s.
Estaban dos jotitas y le dice una a la otra –manaaa, te veo como decaída tu-
-hay mana es que salí positiva-
-mana pero las positivas no es así como muy animosas?-
-no pendeja, positiva de el SIDA –
-ash! mana ni te preocupes yo te voy a llevar a un lugar donde te hacen un tratamiento en el cual te cubre así toditita de lodo, de arriba abajo mana-
- ¿y con eso se te cura? –
-No mana, pero te vas acostumbrando a la tierrita-

Te
extraño mucho Carlitos.

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+ o -

Lo dijo Gus el 26 de enero de 2010 , mientras ordenaba , ,
Yo cojo a pelo.

- ¿De verdad crees que esa es una buena manera de comenzar una entrada sobre el VIH?
- La verdad es que desde hace un par de días llevo pensando en como abordar este tema y creo que requiere honestidad. Además, tú y yo sabemos que es un tema con el que vivo muy cerca.

Podría comenzar, por ejemplo, comentando que de todo mi nucleo cercano gay, el que incluye a los amigos, los de verdad, el único que no está infectado soy yo. Podría puntualizar también que me da rabia que en varios de los casos, mis amigos fueron infectados por sus parejas y que me da más rabia que los más promiscuos infectaron a los monógamos, los fieles, los que llevaban una vida tranquila. Y entonces seguramente alguna voz se alzaría diciendo que eso no tiene nada que ver, que es igualmente irresponsable hacerlo sin protección una vez que cien. Y probablemente no entenderán la frustración de aquéllos que confiaron en la persona a la que amaban, al darse cuenta de que ese acto de confianza cambió su vida para siempre. Y la mía sigue igual.

Podría, recorriendo el camino por el que nos llevan las ideas, pensar en mi propio caso. Hablar de que tuve sexo sin protección decenas de veces, porque me gusta más así. Me dirían irresponsable y lo fui. Podría alterar la paz mental de alguien cercano que no lo supiera. Y más la alteraría si explicara que tuve sexo sin protección con media docena de personas infectadas, la mayoría de las veces sin saberlo, pero un par de veces a pesar de saberlo. Me mandarían tal vez con un psicólogo, por conducta autodestructiva. Ello me llevaría irremediablemente de nuevo al punto anterior: no estoy infectado. Y entonces pasaríamos al planteamiento metafísico o al biológico: no estoy infectado porque soy inmune o soy inmune porque creo que lo soy. Prueba tras prueba, miedo tras miedo, traición de confianza tras traición de confianza. Pasando por casi trescientos cuerpos, unos con nombre, otros sin él, otros sin rostro. Pasando por la época en la que ponerme un condón me bajaba la erección. Pasando por las bromas de mis amigos, que prometían inmovilizarme, cortarme las venas de la muñeca y hacer lo mismo ellos, para frotar nuestras muñecas sangrantes por un buen rato, porque "o todos coludos o todos rabones".

Podría, recordando el punto de que somos lo que creemos que somos, explicar que sólo uno de ellos ha muerto. Y aclararía entonces que para él fue una liberación, que fue mucho mejor que seguir entre nosotros. Y explicaría entonces que, al igual que cualquier enfermedad, ésta será lo que uno crea que es y tu salud es más bien un estado mental. Porque lo viví junto a los que amo. Porque más de uno ha estado en situaciones críticas, con los peores augurios médicos y siguen aquí. Porque se ven a sí mismos vivos.

Podría dedicar esta entrada. Pero entonces me toparía con el otro punto: la discriminación. La de adentro y la de afuera. La discriminación, una de las hijas predilectas de la ignorancia, de quien tanto hemos hablado. Porque, como me dijeron hace unos minutos: en las pláticas de sobremesa uno puede hablar de que fulanito tiene diabetes, pero no se ve bien hablar de que está infectado de VIH. Y conozco bien la incertidumbre de los seropositivos cuando salen con alguien que les gusta, cuando comienza a ir en serio y tienen que contar su secreto. He visto la tristeza de aquellos a los que nunca volvieron a contestar el teléfono y la sorpresa de los que fueron aceptados sin chistar. Amor, que le dicen.

Podría, pero no sé. Podría, pero no encuentro la mejor manera de hacerlo. Porque al fin, cada quien vive su verdad. Porque el drama es menor a veces al imaginado desde fuera. Porque aprendemos que esta es una segunda oportunidad. Porque aprendemos a vivir un día a la vez. Porque, como muchas otras enfermedades, puede tratarse. Porque estarás vivo mientras creas que lo estás. Porque, como les digo a mis amigos, exagerando un tono fresa: "¿Sabes por qué te va mal en la vida? Porque eres ceropositivo, wey!". Porque la vida te sonríe mientras tú sonrías, con un + o un - en tu diagnóstico.


Para B, R, J, C, E, J y M, con la esperanza de que pronto no tenga que preguntarme si puedo...

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Presentando: VIHvir

Lo dijo Noé el 25 de enero de 2010 , mientras ordenaba , , ,
Bastan cuatro caracteres en un diagnóstico clínico para que nuestro esquema de vida cambie de manera radical: VIH+. O tal vez no tanto. Dependería de la persona. Castigo divino para unos, producto de laboratorio para otros tantos, plaga apocalíptica para los más radicales. Lo cierto es que cada vez más personas se ven afectadas por este mal. Ya sea que lo hayan propiciado o no. Y cada vez menos podemos (y debemos) estar al margen de la situación.

Cierto, sobre el tema se ha hablado N-mil cantidad de veces en otros espacios. Especialistas han dado sus puntos de vista o han publicado recientes descubrimientos sobre el virus y la enfermedad del SIDA ¿Por qué hablar nuevamente de ello? Porque es algo que nunca perderá actualidad. Porque siempre es bueno e interesante saber qué piensa tu vecino, tu familiar, tu mejor amigo, tu pareja, sobre esta problemática. Cómo actúa, cómo se protege, cómo apoya.
¿Es suficiente un Día Mundial contra el VIH-SIDA? ¿Bastan los spots publicitarios sobre la importancia de usar protección en tu actividad sexual? ¿Cuánto más debe esforzarse el sistema educativo y de salud para educar y concientizar a la población sobre el riesgo latente de contraer el virus? ¿Cuánto más necesitamos nosotros para que nos "caiga el 20" y actuemos de forma responsable?

Por otro lado ¿qué si somos diagnosticados con el mal? ¿cómo cambiaría nuestra forma de vivir, de pensar, de ver las cosas, de interactuar con los demás? ¿o seguiría igual? ¿qué opinamos respecto a quienes lo tienen? ¿cómo manifestarles nuestro apoyo? ¿qué tanto los aceptamos? ¿o acaso los segregamos, velada o manifiestamente? ¿y qué de los que, sin deberla ni temerla, también resultan afectados: niños, esposas contagiadas por un esposo infiel, casos similares?¿y si alguno de nosotros lo tiene y no lo sabe? ¿y si alguno de nosotros lo tiene, lo sabe y aun asì sigue adelante con sus proyectos? Muchas preguntas. Y no hay respuestas concretas. Sólo puntos de vista, opiniones, que cada uno de los anfitriones en esta mesa irán exponiendo a lo largo de estas dos semanas. Y que ustedes, estimados lectores, están en plena libertad de confrontar o concordar.
Vivir con, junto a y a pesar del VIH.



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